EDITORIAL

PREPOTENTES Y MALANDROS

De esta manera acusan a uno de los regidores del ayuntamiento y a su fiel escudero: el secretario particular de Mauro. Según los quejosos, los funcionarios se presentaron en un bar queriendo entrar por sus “pistolas” con todo y bebidas, y al no permitirles el acceso, pues simplemente se vieron pletóricos en amenazas e intimidaciones.

Según la versión de los funcionarios las cosas no pasaron de esta manera, ellos tranquilamente se fueron a seguir “pisteando” a su vehículo, para regresar ya después bien servidos al antro, sin que mediara amenaza alguna.

La situación es complicada, ya que se trata de la palabra de unos respetables funcionarios contra la de unos “hijos de vecino”; solo hay que recordar que nuestros funcionarios nunca nos han mentido (es sarcasmo) y para muestra basta un botón, o en este caso un botonazo:

Nunca nos dijeron que: se iban a bajar el sueldo al principio de la administración, situación que tuvo que ser aprobada con el voto deprimente de Mauro, porque los regidores de oposición pedían cuentas claras de a donde se irían los recursos del descuento, a lo que Mauro solo atinó a decir que se irían al Dif (tal vez para engordar el sueldo de la primera dama), por lo que de manera unilateral decidieron darle marcha atrás y echarle la culpa a los “Unidos”.

Tampoco nos mintieron con lo de las semillas que entregaron antes de que se aprobaran los recursos; las consecuencias de esto aún las seguimos padeciendo y pagando los ciudadanos, ya que para que no le estuvieran cobrando, Mauro tuvo que contratar como subdirector de Social a uno de los proveedores de las famosas semillas de “volver al futuro”; que dicho sea de paso, se le acusa a este funcionario de estar de “Aviador” en la dirección a la que está asignado.

No nos han dicho una y otro vez hasta el cansancio que en San Felipe no pasa nada, en cuanto a los temas de seguridad se refiere, y que ha sido el talón de Aquiles de la actual administración.

Nunca nos mintieron al decir que Mauro no ocupaba el vehículo oficial primero para “reportear” y luego como “transporte escolar” para su hija.

Tampoco nos engañaron al aprobar la pavimentación de una calle donde tanto el síndico como el presidente tienen propiedades.

Por enlistar solo algunas de las muchas malas interpretaciones que hemos tenido los ciudadanos con nuestros actuales funcionarios públicos, ¿por qué en esta ocasión debería ser diferente?, ellos estaban tomando en la vía pública como cualquier ciudadano común, no importa si son ellos quienes deberían de poner el ejemplo, por aquello de la premisa de que “Los funcionarios públicos deben hacer lo que la ley les indica y los ciudadanos pueden hacer todo lo que la ley no les prohíbe”.

Pero el problema es de origen, no radica en un desliz, en un error, en una pequeña equivocación que tuvo un ser humano como cualquiera de nosotros, después de todo los funcionarios públicos también cometen errores, porque también son seres humanos, el problema es que piensen que están tan protegidos por el presidente, que pueden hacer impunemente lo que quieran, después de todo, Mauro así hace con todas sus decisiones por medio del voto deprimente, gracias a la valiosa colaboración de sus achichincles verdes, entonces ¿Por qué estos últimos no podrían gozar de las mieles de la anarquía en la que se ha convertido nuestro amado pueblo gracias a ellos?

Aunque suena parco, no nos parece descabellado el actuar de estos funcionarios, simple y sencillamente son el reflejo del actuar que se ve desde el primer mandatario, como se dice coloquialmente: cuando la cabeza anda mal lo demás no puede funcionar correctamente.

TU LA TRAES Y YO ME ESCONDO

Una verdadera rebatinga se volvió el cabildo, cuando los regidores se acusaban mutuamente de hacer mal uso de los vehículos oficiales, que si unos los usan para cuestiones personales, que si otros los traen para situaciones partidistas, la realidad es que desde afuera parece que todos hacen mal uso no solo de los vehículos oficiales, también de todos los demás recursos con los que cuenta la administración pública.

Dónde están las promesas de campaña de Mauro para evitar estas malas prácticas, dónde la famosa austeridad que tanto se presumió de dientes para afuera durante los primeros días de la administración, pero más importante aún, cómo nos ayuda a los ciudadanos, en qué nos ha beneficiado; son solo palabrería hueca de una propuesta hueca y una cabeza igual, sin un rumbo adecuado y sin conocimiento de causa, las consecuencias no pueden ser distintas.

Hoy vivimos en un San Felipe más violento, más injusto, más sucio; con una administración más falsa y unas figuras púbicas desgastadas; eso sí, con muchas promesas de un futuro mejor, con un parque industrial del que solo pusieron la primera piedra y se olvidaron, como se han olvidado de las promesas de campaña y de las ilusiones de tantas y tantas personas que esperaban un cambio verdadero, pero que se han topado con pared gracias a una bola de ineptos que solo ha servido para empeorar las cosas.

RUMOROLOGIA

En una vuelta de tuerca, de esas que cambian las cosas de manera radical, Mauro decidió no mandar al director de seguridad pública a fiscalización, prefirió nombrar a una desconocida (por lo menos para mí); es el precio de adivinar las cosas, el que tiene la última palabra siempre tiene la opción de hacer la travesura y dejarnos mal parados a los profetas patito.

Pero no importa, porque solo nos equivocamos por poquito, ya que siguiendo nuestras indicaciones, por fin Mauro cambiará al director de seguridad pública a otro puesto menor dentro de la misma dirección, para poner a un titular nuevo, todo parece indicar que el puesto recaerá en un antiguo conocido nuestro, que ya había ocupado esta silla en administraciones anteriores.

Aunque aplaudimos el cambio, simplemente porque ya era necesario, seguimos preocupados por esta actitud de nuestro presidente, de solapar y proteger a los malos funcionarios, los está empoderando a un grado tal que pronto cada quién podrá hacer lo que le venga en gana, de cualquier forma si Mauro les reclama seguramente le podrán decir “Señor presidente, aquí no pasa nada”.